Tú, claro cielo sobre mi cabeza,
A ti quiero confiarme:
¡No permitas que el placer y el padecer
Me obstruyan aquí la visión!
Tú que te extiendes por encima de todo,
Por las llanuras y los vientos,
Muestrame el camino que tanto anhelo
Para volver a encontrarte.
Del placer no quiero su final
Ni el padecer rehúyo;
Sólo una cosa quiero: espacio y sólo espacio
Para arrodillarme debajo Tuyo.
Lou Andreas-Salomé