"Yo no elegí ser pintora; la pintura me eligió a mí, a pesar de que yo no tenía talento", Grace Hartigan ( 1922 - 2008)
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marzo 08, 2012
noviembre 15, 2011
LA MÍSTICA DEL COLOR
EXPRESIONISMO ABSTRACTO . MARK ROTHKO (1903 - 1970)
Resulta paradójico que el pintor negase el hecho de que sus cuadros fuesen pinturas abstractas, afirmando que el color y las formas no eran objeto de su interés. Señalaba a este respecto que 'sólo me interesa expresar las emociones'. Estaba absolutamente convencido de que sus cuadros tenían como finalidad provocar en el espectador experiencias interiores. La obra de arte tiene entonces un sentido de búsqueda del propio yo, de invitar a la reflexión y a la introspección. El abstracto, en este caso, busca el alma de quien contempla el cuadro. En definitiva, cada una de sus pinturas viene a simbolizar el propio deseo del artista de conseguir, en palabras de Rothko, 'expresar las emociones humanas más elementales.
'ROTHKO CHAPEL' por Carlos Marzal
"Siéntate. O no te sientes. Permanece de pie, o cae de rodillas. Duerme o mantente despierto, hasta el alba, hasta que regrese la noche. Para el caso es lo mismo. Para el rezo es lo mismo. Y aquí, de lo que se trata es de rezar. Es decir, de pensar, de hablar con uno mismo como si uno mismo hablase con la divinidad, con las divinidades. Contodas y con ninguna. Con la que cada cual inventa para su uso privado, y con todas y cada una de los que el hombre ha inventado para su uso público. En tu sustancia, ya lo sabes, está la sustancia de los dioses.
Piensa, reza. O si lo prefieres, no reces ni pienses. Eso también constituye una oración. Una forma pura del pensamiento. Murmura tu mantra. Susurra tu canción. Grita tu salve. Enumera tu fórmula logarítmica. Tod está permitido. Todo es igual de sagrado, porque todo es sagrado, incluso todo aquello que pretende vulnerar lo sacro, sin conseguirlo. Todo lo que aquí haga el hombre pertenece al misterio, porque todo lo que realiza el hombre es misterioso. Todo lo que aquí cometa el hombre no puede empañar la gloria del hombre, porque su raíz, a pesar de sus pecados, es gloriosa.
Puede que todo se encamine hacia su fin. Puede que todo estalle en un banquete de energía. Puede que todo se descomponga en polvo estelar y que viaje a la velocidad de la luz, desde la nada hacia la nada, pero ahora estás aquí, en el centro del mundo, en el centro de la capilla, en el centro de tu plegaria, y se diría que eres invulnerable. Puede que parezca demasiado orgulloso. Puede que parezca soberbia esa idea, pero es así: esta conciencia de nuestra adamantina fragilidad nos embriaga. como nos embriagan todas las oraciones, todas las salmodias.
Déjate envolver por el silencio. Déjate acunar por la inmovilidad. Déjate ir, para centrarte. Para dar contigo. Déjate envolver por el gris. Déjate gris. Déjate llevar por el gris casi negro. Por el gris casi verde. Por el gris azul. Por el gris monolito. Por el gris rascacielos. Por el gris menhir. Por el gris cordillera. Por el gris. Déjate color tú, déjate.
Ahora todo está claro. Ahora todo es sencillo, y uno puede descentrarse sin miedo. Uno puede perderse sin miedo, con la certeza de que nadie se extravía, de que nada se pierde. Lo que está a la derecha también está a la izquierda de algún lugar. Lo que está arriba está debajo de algún punto. Todo es parecido, porque todo es humano. Todo es similar, porque todo forma parte de la canción. Todo forma parte de la oración. Y la oración y la canción aspiran a expresarlo todo.
Quédate. O vete. Fuera también hay gris, también hay silencio y algarabía interior. Fuera te envuelve el todo, como aquí dentro te envuelve nada. Que estás en los cielos. Que estás en la tierra. Padre nuestro. Que no estás. Y estamos jubilosos."
"Siéntate. O no te sientes. Permanece de pie, o cae de rodillas. Duerme o mantente despierto, hasta el alba, hasta que regrese la noche. Para el caso es lo mismo. Para el rezo es lo mismo. Y aquí, de lo que se trata es de rezar. Es decir, de pensar, de hablar con uno mismo como si uno mismo hablase con la divinidad, con las divinidades. Contodas y con ninguna. Con la que cada cual inventa para su uso privado, y con todas y cada una de los que el hombre ha inventado para su uso público. En tu sustancia, ya lo sabes, está la sustancia de los dioses.
Piensa, reza. O si lo prefieres, no reces ni pienses. Eso también constituye una oración. Una forma pura del pensamiento. Murmura tu mantra. Susurra tu canción. Grita tu salve. Enumera tu fórmula logarítmica. Tod está permitido. Todo es igual de sagrado, porque todo es sagrado, incluso todo aquello que pretende vulnerar lo sacro, sin conseguirlo. Todo lo que aquí haga el hombre pertenece al misterio, porque todo lo que realiza el hombre es misterioso. Todo lo que aquí cometa el hombre no puede empañar la gloria del hombre, porque su raíz, a pesar de sus pecados, es gloriosa.
Puede que todo se encamine hacia su fin. Puede que todo estalle en un banquete de energía. Puede que todo se descomponga en polvo estelar y que viaje a la velocidad de la luz, desde la nada hacia la nada, pero ahora estás aquí, en el centro del mundo, en el centro de la capilla, en el centro de tu plegaria, y se diría que eres invulnerable. Puede que parezca demasiado orgulloso. Puede que parezca soberbia esa idea, pero es así: esta conciencia de nuestra adamantina fragilidad nos embriaga. como nos embriagan todas las oraciones, todas las salmodias.
Déjate envolver por el silencio. Déjate acunar por la inmovilidad. Déjate ir, para centrarte. Para dar contigo. Déjate envolver por el gris. Déjate gris. Déjate llevar por el gris casi negro. Por el gris casi verde. Por el gris azul. Por el gris monolito. Por el gris rascacielos. Por el gris menhir. Por el gris cordillera. Por el gris. Déjate color tú, déjate.
Ahora todo está claro. Ahora todo es sencillo, y uno puede descentrarse sin miedo. Uno puede perderse sin miedo, con la certeza de que nadie se extravía, de que nada se pierde. Lo que está a la derecha también está a la izquierda de algún lugar. Lo que está arriba está debajo de algún punto. Todo es parecido, porque todo es humano. Todo es similar, porque todo forma parte de la canción. Todo forma parte de la oración. Y la oración y la canción aspiran a expresarlo todo.
Quédate. O vete. Fuera también hay gris, también hay silencio y algarabía interior. Fuera te envuelve el todo, como aquí dentro te envuelve nada. Que estás en los cielos. Que estás en la tierra. Padre nuestro. Que no estás. Y estamos jubilosos."
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